Parece mentira.

Esta aventura que empezó hace ocho años con unas cajas llenas de plumas y flores viajando en metro, hoy es una empresa con proyección internacional que abre su segunda sede en Madrid. No me digan. No hay como soñar y trabajar muy duro para que estas cosas pasen. Porque pasan. Se lo prometo. Créanme si les digo que escribo feliz pero con cierto temblor en las rodillas.

Quién le iba a decir a esta rubia hace una década que andaría viajando por medio mundo de la mano de sus vestidos. Bangkok, San Francisco, Dubai, Bogotá, Munich o Ginebra han sido testigos de nuestra forma de diseñar y de entender el lujo. Y ahora le toca a la capital del reino ser embajadora de Sophie et voilà, gran responsabilidad que todo el equipo de Sophie et Voilà está afrontando con mucha ilusión.

Junio de 2016, con la apertura del nuevo atelier en Madrid, es un paso más después de la inauguración del primer atelier en Bilbao que seguirá con el lanzamiento a tiendas de nuestra primera colección de alta costura en octubre. Disculpen, pero no puedo reprimir la media sonrisa, y sé que muchas de ustedes que llevan conmigo desde entonces, desde el metro, tampoco.
 Nos vemos aquí, en Madrid