No sé si saben ustedes que a los fotógrafos que van a currarse las imágenes que hoy les enseño, les obligan a vestir de etiqueta para no desmerecer el evento. Y me parece requetebién, porque cuando una se pone de brillos hasta las cejas, no le apetece ver a un individuo en chándal pegándole berridos.
Si el que le grita a usted para robarle una fotito es un caballero con esmóquin, se le mira de mejor gana. 
El caso es que este año en la convocatoria de medios de los Golden Globe Awards han tenido que añadir un post-it de última hora que exigía a los periodistas gráficos un último toque para su outfit de currelo: unas gafas de sol, en plan pantalla total. Creo que les han obligado por un tema de riesgos laborales….
Y es que lo del brillismo de la red carpet de este año ha rozado lo sobrenatural. Por supuesto, con diferente resultado según modelo y modelada.
Para empezar pisando fuerte, tenemos a la incombustible JLo, que, no sólo no envejece, sino que cada año que pasa está más estupenda (la única maldad es referente a la diferencia de tonalidad entre pierna y cara, que parece que se le ha ido escurriendo el bronceado para abajo…). Además, ha interiorizado que una alfombra roja es espectáculo y exageración, y ha dado en el blanco. Señoras, por mucho que queramos copiar modelitos, un entrega de premios no es una boda.
Ni me gusta el escote hasta el ombligo, ni la abertura de la falda al más puro estilo canción de Estopa, pero el conjunto es de diva total. Un ole con la e muy larga. Bravo.
Si se trata de ser elegante y comedida sin renunciar al centelleo, les muestro dos opciones. Arriba Diane Kruger con un vestido correctísimo y abajo, una Julianne Moore con brillos y plumas que, aunque no es que me mate de gusto, tampoco me chirría en exceso. 
Les aconsejo que descansen la vista antes de seguir leyendo.
Más brillos? Marchando! Reese Whiterspoon se tira a la piscina con un escote corazón. A ver. A muerte con el tejido y la caída de la falda, pero el escote… Reese, querida, no te sigo, y si, además, me pones la manita en la cadera de semejante guisa… Va a ser que no. Y yo que a esa falda le habría puesto una camisa blanca…
Si ven ustedes que tanto bling-bling les satura, no se preocupen, que también encontramos la versión light. Unos agujeros estratégicamente colocados o un 50% del vestido en pedrería también nos valen. No empatan, pero cumplen la misión.
Si los brillos al peso son glamour en casi todas sus versiones, no lo es el drapeado. Claramente no. Vamos, ni en broma. A estas cuatro mujeres que les enseño un poco más abajo les ha vestido el enemigo. 
Todavía estoy por ver un solo drapeado que no haga a viejuna. 
Lo del tejido plisado ya me remata. Es como si se enfundaran el trabajo de fin de curso de un chiquillo de primaria…
Las imágenes las pongo más chiquitinas para que no se les evapore a ustedes el gusto…
Y como todo no iban a ser desgracias, aquí les lanzo mis elegidos.
Para empezar y generar un poco de polémica, me pido el vestidazo de Conchita Wurst. Voy a repetir: me pido EL VESTIDO. Cualquier matiz sobre el outfit capilar de la colega, lo obviamos, les parece?

Por diferente y elegante, incluyo en la lista el traje de Emma Stone. Lo del palabra de honor se lo perdono sólo por ponerles cola a unos pantalones. Sublime. 

Y por último, añado a mi coloridísima Lupita. Me gusta la combinación de volúmenes y el colorido. Lo único… Que digo yo que a esta chica ya no le quedan colores, no? 

Hasta aquí la crónica de la red carpet de este año. Sophie, et voilà! siempre al servicio de la moda!