Hoy les traigo una buena noticia. El frío llegará, aún no sabemos cuándo, pero lo hará. Bajarán las temperaturas, oscurecerá antes y hasta puede que llueva en algún momento… Qué cosas, oiga.
Y tendremos que abrigarnos. 
Y cuando la capa de obispo, el poncho de mariachi y los crop tops dejen que el biruji entre sin pudor por nuestra espalda… Tendremos un arma fashion de la muerte con la que combatirlo: las bufandas peludas. Estoy rechiflada.

Por fin una tendencia lógica. No quepo en mí de gozo. Venga va, que lo digo en serio…
Sé que el mundo fashionista está muy por encima de la necesidad de abrigarse ante el frío, así que este gesto merece mi infinita gratitud al universo y al cosmos, por hacer coincidir esta moda con la época invernal.
Seguro que me entienden: déjenme que les recuerde, como ejemplo, otros grandes éxitos de inviernos pasados como las sandalias de tiras con calcetines cortos, los abrigos sin mangas, los botines peep toe… Todo ideal para esos tan improbables días de frío en invierno.

Una vez agradecida esta práctica invención, pasemos rápidamente a su manual de uso. 
Para empezar, no busquen en el armario de madre. Allí, con mucha suerte, es posible que encuentren alguna estola corta y en tono natural, y esa no vale. Se siente. Tiene que ser de colorín. Del que más rabia les dé, pero de colorín.

Si son ustedes de ese tipo de mujer que no sabe cómo colocar el bicho, no hay problema: vale todo. La posición trae p’a acá (colgando de un hombro), la pastorcillo del belén con corderito (dejándolo caer a ambos lados), la se me está escurriendo p’a un lao (más corta de un lado que de otro) o la ya no sé qué hacer con él y lo he colgao del bolso.
No me digan que es difícil…

Si debajo de la bufanda visten ustedes un jersey de punto, una chaqueta vaquera, un abrigo de paño o lentejuelas varias, da lo mismo. El caso es que convierte cualquier estilo en algo trendy. No me digan que no es un chollo. Abrigadas, estilosas y a la moda. 
Esto es como la alineación de Casiopea y los satélites de Urano: ocurre cada seis millones de años. Aprovechen.

Hale, ya tienen deberes para lo que queda de semana. Elegir el color que menos coordine con su armario y encargarse la estola de marras. La mía? Amarillo limón. Y no es broma.