Aha. Como se lo cuento. No es que vaya yo de filóloga fashionista, no. Es una conclusión a la que he llegado yo solita después de muchas horas de petardear Pinterest p’arriba, Pinterest p’abajo.
Todo empezó con este par de fotos en technicolor que aparecieron de repente en mi pantalla. Imposible no verlas. No me digan. Esta chupi-pandi es a Agatha Ruiz de la Prada, lo que 50 sombras de Grey al común de las mortales… Un sueño erótico. 
Son como una bolsita de M&M’s batida a punto de nieve… Y además se ponen juntitas ellas para las fotos… Lo mismo es una campaña de las toallitas ésas para que no se mezclen los colores en la lavadora…
A ver, cómo va el tema? Se va por la mañana al armario, abraza las perchas de lado a lado, las saca, las tira al aire y lo que quede colgado del foco de lectura es lo que se pone una… No? No, así no puede ser… Sorteo modo bingo mañanero? Gallinita ciega a las 7am? Esta intriga no me deja vivir…
El caso es combinar incombinables, estampados, colores, texturas y absurdeces de lo más variado. Por supuesto, desterrados los negros, grises y marrones, y les dan puntos extra por incluir la palabra flúor en el outfit… Hay algo que me resulta terriblemente atractivo del pantone-megamix… Aunque no sé qué es… 

No crean que la cuadrilla Micolor es una excepción. O si lo es, es la que confirma la regla.
Tengo que confesarles que no he sido capaz de sacar un patrón común de combinación acertada. Ni logaritmos neperianos ni integrales de sexto grado, me temo que esto funciona con el archi-conocidísimo método prueba-jeta-error, es decir, combinen a ver si suena la flauta y luego añadan medio litro de paso de todo para salir a la calle con su creación.
Lo que tengo bastante claro es que sin añaden al combinado unas gafas de sol, tacones y una barbilla levantada a 30 grados, el tema alcanza altas probabilidades de éxito. Ay de ustedes si se rajan a medio camino y acaban conjuntando zapato y bolso. Serán arrojadas a la hoguera del critiqueo de la hora del café… Y riánse ustedes de Torquemada…
Aprovechen la coyuntura para hermanar ese pantalón de cuadros escoceses de las rebajas de hace tres temporadas, con el jersey de punto con piñas color cardenal que no llegaron a estrenar el verano pasado y el bolso de mano verde pistacho con aplicaciones de pitón que alguna enemiga descarriada le regaló en el amigo invisible. Sí, he dicho enemiga.

Añadan medio kilo de cuentas de plástico de colores y ya está. Chim-pún. Se han convertido ustedes oficialmente en algún tipo de ente pululante de la fashion week de su barrio. Sólo una cosa más, repartan gafas de sol a su paso tipo cine 3D. El mundo se lo agradecerá.
Miren que me gustan las combinaciones imposibles, pero esto es too much incluso para mí. Lo bueno del tema es que la combinación cuadros/lunares ahora no les va a resultar tan rara…

Como siempre, ya saben, pónganse lo que les salga de la punta del pendrive.