Para fiesta y romería, cada una de las pruebas de Irati. Madre y hermana incluidas. A lo loco. Cada vez que asomaban por la puerta el cuerpo me pedía jota, baile y risas. Ole, ole, ole. Así son ellas. Clases de flamenco, feria y un millón de despedidas de soltera… Ni Mortadelo se ha disfrazado tantas veces.
Un ajetreo pre-boda digno del Guiness de los Récords.
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Ella quería plumeti y un lazo, y su madre una cola larga. Muy larga. Larguísima. Venga vale. Lo tenemos. Añadimos al combinado unas cuantas hojas de terciopelo de color nude y listo. Irati se nos casa. Bravo! Un momento… Y esa muñequera??????
Y la cola que se pueda quitar, que yo quiero bailar… Pero un cinturón distinto para después no estaría mal… Y entonces aparece un cantautor. Esta boda no deja de sorprenderme. Unos pendientes ideales y unos peep toe rosas. El lazo que sube y baja y vuelve a subir…

 

La boda en el pueblín, un novio del que me sonaba la cara y un ambiente mezcla de Bienvenido Mr Marshall y La boda de mi mejor amigo. Con paisaje de anuncio de Tommy Hilfiger, eso sí, que rural no está reñido con súper-chic.

 

No puedo decir otra cosa que no sea que todas las novias son felices el día de su boda, pero lo que sí puedo asegurar es que pocas lo han sido tanto como ella durante el proceso. No recuerdo ninguna novia que sonriera tanto como ella.

 

Como tú bien dices, que todas las noches sean noches de boda. Gracias a Sabina por la frase y a ti por los detalles, la sonrisa y la complicidad, porque no los voy a olvidar. Porque eres encantadora y no me extraña con esa familia que tienes. Me apunto como hermana postiza si tenéis hueco.

 

Ahora en serio, hazme un favor. Uno grande. No cambies!!

 

 

Fotografías de Happinés!