Hay unas cuantas cosas que me faltan para pensar que mi vida es la pera pirulera… No son muchas y no son del todo imposibles…
– Que me cante la tuna. Soy más ñoña que una perdiz con ligas. Lo sé. Pero me pierde. Eso de asomarme a la ventana y que esos batmans llenos de lazos me dediquen una serenata, bandurria y pandereta en ristre, es una de mis ilusiones. Sinceramente, lo veo complicado, pero no pierdo la esperanza.
– Que alguien me componga una canción. Y a poder ser, que sea Sabina (no la tuna) puestos a pedir… Supongo que esto es un anhelo de mi ego. Si alguien le da el capricho, le estaré muy agradecida. También valen el formato poema o capítulo de libro. Por dar ideas…
– Tener otro hijo. Sí, el tercero. Estoy pirada. Y Mr Pi va a matarme cuando lo lea, pero es que me salen tan bonitos que he decidido repoblar el planeta. Si antes era ego, ahora es chulería… Así, sin más.
– Terminar el libro. Vale. En serio. Empezarlo. Es que me da vértigo embarcarme en otra guerra… Y si luego no lo lee nadie? Pánico al fracaso… 
– Hacer una sesión boudoir. De ésas ligeras de ropa… Ésta es una de las cosas con asterisco de urgencia, como lo deje mucho más tiempo, en vez de morbo lo que va a dar es lástima, y en vez de picardías de encaje van a tener que calzarme un albornoz con capucha…

 – Abrir un punto de venta en Dubai. Hay quien sueña con Montaigne en París o con alguna chic-street de Londres, pero a mí es ése rincón del mundo el que me tiene enamorada. Soñar con que esas mujeres con inmaculado eye-liner se enfunden mis vestidos… Eso sí que es un reto… Me alucinan esas ladies que invierten en alta costura no para mostrarla, sino para disfrutarla debajo de su caftanes negros…Eso sí es lujo.

– Aprender a hacer punto. Para cuando tenga nietos. Aunque, conociéndome, aún entonces estaré muy ocupada con medio centenar de proyectos…

Supongo que ustedes también tienen media docena de cosas que les quedan, o les faltan, por hacer. No desistan. Hay tiempo.