Frío, eh? Ya sé que el cuerpo les pide caldo con picatostes, pero ya saben que a mí me gusta provocar, así que aquí les traigo piña colada con mucho hielo y sombrillita: una de las tendencias preciosísimas que, si bien no es nueva, esta primavera va a darnos en los morros escaparate tras escaparate. 
La forma súper cool de llamarlo es el co-ord, pero en castellano, del antiguo de toda la vida, se le llama ir a jueguito. Combinar arriba y abajo con el estampado más feo que encuentren. Si es bonito no vale. En serio. No vale.

El tema no tiene demasiadas reglas, vale falda y vale pantalón, ancho o estrecho, corto o largo… Vale top cerrado o chaqueta, con y sin mangas… Total, el dibujito que se van a plantar va a ser un atentado a la moda de tal calibre, que nadie se dará cuenta.
Arrasan sin pudor colores tan primaverales como el negro y el granate en versión papel pintado de  inspiración Cuéntame para alegría y regocijo de nuestras ansias de verano. Admito que estaba un poco hasta la peineta de tanto flúor, pero si llego a saber que alguien atendería mis súplicas, hubiera rezado más bajito…

Aquellas de ustedes, cuerpos celestiales de abdominales férreos, que tengan el espíritu fashion venido arriba (además de un bronceado tropical en febrero), están de suerte. Lo más de lo más es la versión crop-topera del conjuntito (pinchen aquí para referencias del invento). Eso sí, luego échense por los hombros un abrigo de pelo, no vaya a ser que refresque. Si ya le añaden sandalias, directamente me arrodillo, les hago la ola y lo que haga falta.
Bonito, bonito, bonito. Y práctico.
El caso es que podía pensarse que, para aprovechar la inversión, pueden utilizarse las piezas por separado, pero es que me resultan tan extremadamente antiestéticas que no consigo encender la bombilla de las ideas fashionistas… Perdónenme. Lo único que me viene a la cabeza es que combinen estas lindezas con otros estampados igual de incómodos visualmente. Es lo que se viene a llamarse “hacer un Etro“.
Sinceramente, ponerse el outfit tal cual ya me parece suficiente castigo como para tener que repetir esos estampados tan favorecedores por separado…

Ni se les ocurra pararse a pensar en el ratio precio/utilidad, claro. La inversión es ruinosa. A ver quién es la guapa que repite con frecuencia el outfit sin ganarse mote en la oficina. Es que son todo buenas noticias! 
Eso sí, piensen en las sandalias de guiri playero, aquellas de suela de corcho y dos hebillas, las de color dorado que le obligaron a comprarse el año pasado… Es imaginarme la combinación global y sufrir un colapso de estilo multifuncional.
Si son capaces ustedes de encontrar un estampado “no tan feo”, me avisan y a lo mejor me bajo de mi burro, pero, de momento, va a ser que no. Que no me apunto.
Dilema resuelto.