Así es como se empiezan todos los años, no? Uvas, cuñados, un vecino pirómano y media docena de propósitos healthy-beauty de la muerte. Intenciones de ésas auspiciadas por un par de copas de champagne, cava, sidra o lo que proceda.  
Así llevo los últimos… Qué se yo… 20 años? Prometiendo en vano. Pero este año no me pillan. Este año he hecho una lista infalible: la de propósitos que no pienso cumplir. 
1- No pienso apuntarme al gimnasio. Al menos no hasta que inventen un gym en el que sólo por pagar la cuota, se adelgace, se tonifique y se recoloque todo en su hipotético sitio. Sudada no estoy nada favorecida. 

2- No voy a apuntarme a ningún cursillo. Ni de repostería, ni de fotografía, ni de ganchillo. Qué manía con aprender. Nada. No voy a coger más vicios, que con los que tengo hasta ahora ya voy sobrada. Este no-propósito viene patrocinado por varias amigas a las que suelo acabar arrastrando conmigo y que me han pedido expresamente que no me apunte a nada. Va por ellas.

3- Pienso seguir sin darme la crema de noche. Ea. Ella está tranquila ahí en el cajón. Yo no la molesto y ella no me molesta. Tenemos una relación cordial, por qué estropearla?
4- No voy a ahorrar. A estas alturas de la película no vamos a engañar a nadie. 

5- No me voy a quedar embarazada again. Al menos, este año no. Pasar por dos mutaciones en pez globo en menos de dos años creo que ha sido suficiente aportación a la humanidad. Empezar y acabar el año con la misma talla va a ser toda una experiencia.
6- Al hilo de lo anterior y por seguir eso de que para realizarse hay que tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro… Lo del libro lo pongo en pause, pero lo del árbol, ni en broma. Que lo difícil no es plantarlo, es que no se me muera. Frustraciones las justas, gracias.

7- No pienso llamar más a mi madre. Principalmente porque si le llamo un minuto más al día, nuestras conversaciones se considerarían jornada laboral.
8- No voy a ser mejor persona. Adoro ser malvada. Ser buena me mata de aburrimiento. 
Y hasta aquí mi no-propósitos. Un balde de sinceridad, ya saben.