Sé que muchas de ustedes, locas con 3G y algo de tiempo libre, están a punto de casarse. Otras acaban de hacerlo, algunas lo hicieron hace mucho y el resto, un reducto insaciable de Pinterest-adictas, sueña con hacerlo algún día. Les envidio.
Soy consciente de que últimamente tengo abandonadas sus necesidades nupciales más fashionistas. Y lo siento. Seriously. Servidora es de ese tipo de mujer que pone hasta lo más recóndito de su ser en este trabajo y ahora ese trocito de una está en modo independiente. Lo que viene a ser single. Va a su bola y no hace más que tararear All by myself de Celine Dion abrazado a una tarrina de helado de stracciatella de dos litros.
Le va bien, no crean. Ése es el misterio. Le va bastante bien.
Ese único pedazo de romanticismo que acompaña a ésta que escribe, tiene la manía de pensar. Y miren que le tengo dicho que es mala práctica. Peligrosa más que nada. Esa miaja de mí misma es tan absolutamente independiente desde hace un tiempo que hasta me asusta…
No renuncia a nada pero tiene claro que su felicidad no puede depender jamás de lo que un extraño quiera procurarle. Lo que venga de fuera será bienvenido pero no será necesario, o, al menos, no como para no poder renunciar a ello.
No existen las medias naranjas señoras. No sé ustedes, pero yo soy una naranja entera. Nadie me completa. Nada me hace mejor de lo que soy. Para bien o para mal…
Les pido, desde el cariño que esta desconocida les tiene, que sean felices solas, porque es la única manera de ser felices siempre, y de ser felices a la verita de alguien. Ya elegirán ustedes el diamante. Y lo que sea.