Llegó al Atelier despeinada y con una panza redondita. La cita estaba concertada a nombre de Lara y fue al de un rato de charleteo e ideas fashionistas cuando me enteré de que aquella embarazada de cinco meses y de gemelos no era sino Lara Izagirre, guionista y directora de Un otoño sin Berlín y aquel vestidazo maravilloso tenía como destino acudir a la gala de los Goya. Hello. Bienvenida al mundo de la alfombra roja.

En un alarde de sinceridad les diré que nunca pensé que mi primer vestido alfombril luciría de la mano de una premamá, pero igualmente confieso que no puedo estar más orgullosa. Me gustó lo sencillo, lo bicolor, lo elegante y lo sonriente que posaba mi directora favorita sin soltar el Goya que Irene Escolar ganó por el papel protagonista que Lara escribió para ella. Estar en esa foto, aunque sólo sea en forma de vestido es un orgullo difícilmente explicable, permítanme que les diga.

El reto no era sencillo pero Lara me lo puso facilísimo y dejó que le aconsejase hasta el color del lipstick. Trabajar con gente que confía plenamente en servidora es un responsabilidad brutal, pero también es un placer infinito.

Una camisa de crepe de alto gramaje y una falda de punto de seda, pedrería en las mangas y un corte depuradísimo. Esas veces en las que menos es, claramente, mucho más.

Así que gracias Lara por fiarte de mí, por las fotos de alfombra roja y por el mensaje post-premio. Ojalá te acompañemos muchas más veces y celebremos muchos más éxitos. Pronto.