Hoy el tema va de reutilizar esas sandalias tan ideales (y caras) que compramos para aquella boda… La de… Sí, hombre… La de… Que se casó con… Este chico… Ah, no para aquella boda no… Esperen… En fin. Y saben de lo que les hablo. Esas sandalias tan monas que habitan tan ricamente en su caja original en el fondo del armario. Ésas que probablemente hasta estén dentro de sus funditas de fieltro. 
Es posible que las susodichas tengan piedras, lazos y aderezos variados. Mejor. Hoy les vamos a dar candela y a retirarles de ese exilio fashionista. Tanto algodón orgánico y tanta gaita… Reciclar también va de esto.
Si alguna todavía anda despistada, les recuerdo que estamos en abril. Ese mes imprevisible en el que lo mismo llueve en 360 grados en el Sardinero, que se cuecen ustedes de calor en la playa de la Malvarrosa. Esa temporada en la que una no sabe si arrancarse con un caipirinha o pedir un caldo. Un gustazo para organizar el armario, vaya.
Y ya si el plan es salir de cena o a petardear, ya lo de la preparación del estilismo puede llegar a niveles de cataclismo familiar. Esa mala uva que le sube a una por la espalda cuando empieza a probarse cosas y no es capaz de etiquetar el modelito con otra palabra que no sea un taco. Cariño, te falta mucho? son las palabras clave que sueltan la anilla de la granada hormonal más mortífera que ningún terrorista haya soñado jamás.
Para evitar éstos y otros dramas propios del mes, apunten este truco: pantalón vaquero, camisa blanca y sandalias de infarto. Háganme el favor de pedir hora para pedicura veraniega a la voz de ya, eso sí. Que ya me sé el drama de pintar a la mecagüendiez las dos uñas que asoman por el peep toe. Y no. Eso nunca acaba bien.
Si a alguna afortunada le sobra tiempo y tiene ganas de darse unos rayitos, unas toallitas o cualquier otro invento milagrosamente autobronceador, mejor que mejor. No nos vamos a engañar. Que estar pálida cerúlea puede ser muy elegante, muy sano y lo que quieran, pero no es nada favorecedor.
Sospechen de aquella que luzca tirantes y piel canela en estas fechas. Algo oscuro hay. En Semana Santa es ilegal estar morena. Por eso el outfit de hoy es un triunfo asegurado. Todo relativamente tapadito pero con un toque veraniego. Acompañen con gafas de sol XL y serán ustedes las reinas del paseo marítimo! No olviden subir los cuellos a lo Travolta y darles un par de vueltas a los puños.  
Ojito con venirse arriba y plantarse los pendientes a juego con las sandalias y atentados similares. La gracia está en darles ese toque, no en mutar en Anita Obregón y coordinar desde la horquilla hasta el tanga.
Para aquellas de ustedes que sientan dolor con sólo mirar de refilón los andamios taconiles, no problem, nos vale la misma apuesta con sandalias planas. Sólo que en ese caso, tienen que tener brillos, pedruscos, lazos tamaño descomunal o algo del estilo, que sino, el tema queda chuchurrío y en vez de glamourous de la muerte, se quedará en aprobado by los pelos.
Hale. A lucir palmito.